El lector afortunado (7) Los poemas de amor suelen ser particularmente difíciles. O al menos, lo son para mí, ya que siempre es complicado desplazarse por los andariveles equívocos de un sentimiento que es ambiguo, vivificante y mortífero, todo a la vez. Pero lo verdaderamente difícil es innovar en este terreno. ¿Cómo hablar de algo que es a la vez intimo y que uno quiere hacer público de alguna manera? ¿Cómo decidirse a contar lo que es muy esquivo de relatar? Ya que el amor parece un estado mas que una historia. Un momento mas que un episodio. Una iluminación, más que un camino tenue en el tiempo. Pero esto vale para el sentimiento, otra cosa es al amor como proceso, como pasión, como movimiento del sujeto que trasciende algo de su ser y que, en cierta manera, se impone al tiempo y a sus vicisitudes. Contar todo eso en un poema cuando es uno el protagonista o cuando uno es el testigo, resulta delicado. Se puede utilizar el humor y en ese sentido es refrescante y li...
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El lector afortunado (6) El universo de la ciencia actual, diverso y multifacético, tiene, sin embargo un punto en común con la magia y ese punto en común se desplaza no a la ciencia estricta sino mas bien a sus aplicaciones tecnológicas, que constituyen un espacio que muchas veces se confunde con la ciencia misma. La tecnología, esto es los desarrollos por así decirlo práctico de ideas científicas, se caracterizan por estar dominadas por el como hacer mas que por el saber puro. O, dicho de otro modo, se trata de abordar lo real no por la pregunta por si es posible inscribirlo en el lo simbólico de nuestros discursos, sino mas bien por como hacer, dando unas series de órdenes, que el responda a nuestras sugerencias. Mas que el qué, las tecnologías se inclinan por el cómo. Como hacer que las derivaciones de la ciencia permitan que la naturaleza, ya capturada por lo simbólico, se vuelva dócil a nuestros deseos y aspiraciones. Por cierto que no se trata de condenar estas tecnologías, ya q...
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El Lector Afortunado (5) El arte de viajar es un arte muchas veces elogiado por escritores y sujetos despiertos. Es que transportarse a tierras lejanas, donde nuestras certezas culturales muchas veces se desvanecen o se trastocan resulta una experiencia sin duda, enriquecedora. Conocer lo diverso, lo Otro cultural, las formas de vida, las creencias y las dudas de otros, que no somos nosotros, si sabemos aprovecharlo, muchas veces aplacan nuestro estupido narcicismo y nos preparan para un cierto cosmopolitsmo que, siempre resulta útil para quienes habitamos este planeta. Es preciso apuntar que este viaje puede realizarse por medios de transporte pero también con la ayuda de nuestros pies, es decir, con el divagar por una ciudad (que puede ser la nuestra) sin otro proposito que narrar las escenas que acuden a nuestra percepción, acompañadas por la memoria y la sensibilidad para componer cuadros que den una visión (fragmentaria y fugaz, pero igualmente válida) del lugar que hab...
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El Lector Afortunado (4) Hay artistas que se han adelantado a su tiempo de manera sorprendente y siempre han conservado esa actitud de vanguardia, que en muchos casos, pero no en éstos, envejece rápidamente. Es que más que una vanguardia, ellos constituyen una suerte de avance imparable, probando continuamente nuevas técnicas y nuevos modos y fundando sobre todo, una serie de estilos que, cuando comienzan a ser imitados por algunos artistas menos dotados, son cambiados por otros. Esos creadores son los que siempre sorprenden, en el buen sentido de la palabra, ya que la palabra sorpresa proviene del latín superprahendere que se podría traducir como sobreagarrar, es decir el punto en que la acción sobre el otro se produce por medio del asombro o la intimidación. En francés se decia surprise y nació de los impuestos extraordinarios aplicados por el rey a los "sorprendidos" campesinos. En efecto, estos creadores siempre te pillan desprevenido y provocan un efecto parecido al s...
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El lector afortunado (3) Una cierta forma de la poesía, la inspirada en un movimiento pictórico, arquitectónico, escultórico, literario y musical llamado el barroco, apuesta por las imágenes recargadas y enigmáticas y por un esfuerzo de equivocidad que obliga a una lectura laboriosa si se quieren “entender” alguna de sus aventuras. Es una poesía compleja, de enorme poder evocador y de una potencia lingüística considerable. A pesar de ello, no es mi preferida, no obstante, los consejos de Lacan que veía en el barroco un fenómeno de escopia corporal, es decir, de la manera en que la mirada del Otro (que podía ser Dios para muchos creyentes místicos del Renacimiento) transformaba los cuerpos en figuras casi topológicas que expresaban el movimiento pulsional efectuado sobre los orificios corporales. Mas allá de su utilidad clínica y teórica, sus creaciones poéticas me resultan recargadas en exceso. Otro tanto, pero en las antípodas del barroco, me ocurre con el surrealismo...
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El Lector Afortunado (2) En febrero de 1995 se publicaba en la colección Fabula de Tusquets Editores un libro extraordinario llamado Por que leer los clásicos y su autor era el escritor italiano Italo Calvino, escritor de textos inolvidables como "El vizconde demediado" o "La ciudades invisibles" o "El castillo de los destinos cruzados". Esta vez nuestro querido escritor iba a escribir sobre otros libros, libros que el consideraba como clásicos de la literatura e iba a insistir en la importancia de leerlos y, sobre todo, de reelerlos en distintas etapas de la vida. El libro en cuestion se subtitula pudorosamente, ensayo, y con esa denominación, modesta, que elude el tratado, la enciclopedia y aún el manual, Calvino indica su voluntad de picotear en escritos claves de la historia de la literatura para estimular el placer de leer, de volver a hacerlo y de redescubrir en cada una de estas incursiones, nuevos sentidos, nuevas aventuras y aún nuevos personajes...
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El Lector Afortunado Con el correr de los días, no hemos dejado de leer, como lo hemos hecho siempre desde muy pequeños. Recuerdo una confusa biblioteca familiar que mi madre poseía en mi cuarto en mi casa natal. Allí se amontonaban desde Sinué el Egipcio de Mika Waltari hasta Cuentos Breves y Extraordinarios de Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges. Esa diversidad, apabullante, inconexa, pero decididamente provocativa ha conformado mi experiencia como lector. Quizas lo que se jugaba en ella era el placer de leer, no importa muy bien qué. Como ha dicho Jorge Luis Borges " Creo que la frase “lectura obligatoria” es un contrasentido; la lectura no debe ser obligatoria. ¿Debemos hablar de placer obligatorio? ¿Por qué? El placer no es obligatorio, el placer es algo buscado. ¡Felicidad obligatoria! La felicidad también la buscamos. Yo he sido profesor de literatura inglesa durante veinte años en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y siempre les ...