El Lector Afortunado (4)


Hay artistas que se han adelantado a su tiempo de manera sorprendente y siempre han conservado esa actitud de vanguardia, que en muchos casos, pero no en éstos, envejece rápidamente. Es que más que una vanguardia, ellos constituyen una suerte de avance imparable, probando continuamente nuevas técnicas y nuevos modos y fundando sobre todo, una serie de estilos que, cuando comienzan a ser imitados por algunos artistas menos dotados, son cambiados por otros. Esos creadores son los que siempre sorprenden, en el buen sentido de la palabra, ya que la palabra sorpresa proviene del latín superprahendere que se podría traducir como sobreagarrar, es decir el punto en que la acción sobre el otro se produce por medio del asombro o la  intimidación. En francés se decia surprise y nació de los impuestos extraordinarios aplicados por el rey a los "sorprendidos" campesinos. En efecto, estos creadores siempre te pillan desprevenido y provocan un efecto parecido al susto aunque, por lo general, mucho más agradable.

Uno de esos talentos, músico en este caso, fué David Bowie del cual quiero recomendar hoy un libro sobre su obras, formados por numerosas entrevistas desarrolladas a lo largo de una extensa carrera (que van desde 1969 hasta el 2003) y que documentan la obra de un artista polifacético, cambiante, camaléonico, cuyas incursiones por la música, las artes plásticas, la representación escénica, la labor de mimo, e incluso la escritura, fueron multiples y aparentemente cuasi infinitas.

El libro en cuestión se llama Bowie por Bowie, editado por Planeta en 2018 y compilado por Sean Egan el cual afirma en su preciso prólogo que "cada entrevista traza un nuevo paso en su extraoridnario viaje, congelándolo sucesivamente en el tiempo como un joven y novedoso creador de exitos, como un hippie desaliñado, como Ziggy Stardust, Aladdin Sane, El Delgado Duque Blanco, el hombre del soul plástico, el frágil exiliado en Alemania, el Padrino de los Nuevos Románticos, el vendido de los Ochenta, el miembro de la banda Tin Machine, y , al final, simpre renaciendo artisticamente, como el entrañable estadista que desafió a la música popular" y, agreguemos, como el Profeta de la Oscuridad de su ultimo y notable album, publicado casi sobre su muerte, en 2021, es decir Blackstar. En todas esas facetas Bowie destacó notoriamente, fué sin duda, un músico muy completo que supo leer, por adelantado, las facetas venideras de los tiempos futuros.

La entrevistas recopiladas muestran a un Bowie muy simpatico, lejos de los clichés usuales de los rockers, y con un encanto que fascina a sus entrevistadores. Es muy locuaz y educado en extremo. También no se jacta de proezas musicales, ya que su formación tecnica no fue nunca demasiado estricta. Lejos de los músicos hiperespecializados, supertécnicos, y decididamente eléctricos y vanguardistas, los avances del Bowie consistieron en producir nuevas conformaciones musicales, donde la capacidad de las canciones para emocionar, entusiasmar, entristecer o hacer pensar era inconmesurablemente mayor que las proezas de digitación de sus guitarristas o la cantidad de notas que se podia verter por segundo. En este sentido Bowie nunca fué una estrella de rock, si entendemos por eso, una supernova que brilla unos cientos de años y luego se extingue, sino fué más bien - insistiendo con las comparaciones astronómicas - un sol que hubiera brillado constante por larguísimo tiempo y que contribuyó a la existencia de vida en la Tierra y al florecimiento de animales, plantas y seres humanos.

"Es una cuestión de probabilidades - dice en una entrevsita de enero de 1973- Yo solo trabajo las probabilidades. Veo cosas que estan sucediendo en este momento y trato de delinearlas hacia un cierto punto focal en el cual se encuentran con el futuro. Por lo general elijo diferentes epocas y voy hacia atrás y selecciono incidentes que pasaron en los treinta y los cuarenta, y los adelanto hasta los ochenta y veo que conclusiones podrían resultar de lo que pasó", situando así una forma de trabajar con las estrucuturas musicales que recuerdan muy bien el apres coup freudiano, base de la intepretación que se vuelve verdadera. Un uso del tiempo que es no lineal y que por lo tanto permite formular conjeturas más valederas que las que se elaborasen usando un progreso continuo de la temporalidad.

También en una entrevista de mayo de 1983 afirma que el peor crimen que podría comenterse es " Ver a un hombre degradarse en su capacidad al trabajar para otra persona y tener que aceptar eso como un situación normal" mostrando que sus preocupaciones no eran solo esteticistas sino que conectaban con un sentido de la justicia y la solidaridad social que en muchas constelaciones rockeras están totalmente ausentes.

Hay también una entrevista conjunta con Brian Eno, realizada en las fechas del 30 de agosto y 6 de setiembre de 1995, que  era con el objetivo de promocionar su reciente album Outside, pero que terminó con una conversación de tres participantes, que cubrio los emprendimientos artisticos no musicales tanto de Bowie como de Eno, en una animada charla donde se dijeron cosas como estas: "El talento no ha sido un problema dentro del arte durante cincuenta años" (Bowie), " Einstein dijo: "Cualquier niño inteligente de 9 años podría entender cualquier cosa que he hecho; el problema es que probablemente no sabria entender porque es importante (...) Ser Picasso no es convertirse de pronto nuevamente en un niño de 3 años; es convertirse en alguien que entienda que hay de importante en lo que hace un niño de 3 años" (Eno), "La historia del cualquier forma de arte esta en realidad dictada por otros artistas y por quienes los habian influenciado a ellos, no por los críticos" (Bowie) y otras respuestas que mostraban que liviano y a la vez que importante era el concepto de arte para estos dos notables creadores musicales.

Todo el libro es una muestra de una idea de la musica, y la plastica y la experimentación que está años luz de conceptismos eruditos y pretenciosos. Hay sobre todo el placer  de jugar con los elementos. De probar una y otra vez circuitos musicales poco explorados, de convertir en suma eso que habitaba a David Bowie de manera excepcional, que podríamos llamar genio o estilo, y que se iba a plasmar en 25 discos extraordinarios a lo largo del siglo XX y del siglo XXI. 




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