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Mostrando entradas de septiembre, 2024
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 El Lector Afortunado (4) Hay artistas que se han adelantado a su tiempo de manera sorprendente y siempre han conservado esa actitud de vanguardia, que en muchos casos, pero no en éstos, envejece rápidamente. Es que más que una vanguardia, ellos constituyen una suerte de avance imparable, probando continuamente nuevas técnicas y nuevos modos y fundando sobre todo, una serie de estilos que, cuando comienzan a ser imitados por algunos artistas menos dotados, son cambiados por otros. Esos creadores son los que siempre sorprenden, en el buen sentido de la palabra, ya que la palabra sorpresa proviene del latín superprahendere que se podría traducir como sobreagarrar, es decir el punto en que la acción sobre el otro se produce por medio del asombro o la  intimidación. En francés se decia surprise y nació de los impuestos extraordinarios aplicados por el rey a los "sorprendidos" campesinos. En efecto, estos creadores siempre te pillan desprevenido y provocan un efecto parecido al s...
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  El lector afortunado (3)   Una cierta forma de la poesía, la inspirada en un movimiento pictórico, arquitectónico, escultórico, literario y musical llamado el barroco, apuesta por las imágenes recargadas y enigmáticas y por un esfuerzo de equivocidad que obliga a una lectura laboriosa si se quieren “entender” alguna de sus aventuras. Es una poesía compleja, de enorme poder evocador y de una potencia lingüística considerable. A pesar de ello, no es mi preferida, no obstante, los consejos de Lacan que veía en el barroco un fenómeno de escopia corporal, es decir, de la manera en que la mirada del Otro (que podía ser Dios para muchos creyentes místicos del Renacimiento) transformaba los cuerpos en figuras casi topológicas que expresaban el movimiento pulsional efectuado sobre los orificios corporales. Mas allá de su utilidad clínica y teórica, sus creaciones poéticas me resultan recargadas en exceso. Otro tanto, pero en las antípodas del barroco, me ocurre con el surrealismo...
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 El Lector Afortunado (2) En febrero de 1995 se publicaba en la colección Fabula de Tusquets Editores un libro extraordinario llamado Por que leer los clásicos y su autor era el escritor italiano Italo Calvino, escritor de textos inolvidables como "El vizconde demediado" o "La ciudades invisibles" o "El castillo de los destinos cruzados". Esta vez nuestro querido escritor iba a escribir sobre otros libros, libros que el consideraba como clásicos de la literatura e iba a insistir en la importancia de leerlos y, sobre todo, de reelerlos en distintas etapas de la vida. El libro en cuestion se subtitula pudorosamente, ensayo, y con esa denominación, modesta, que elude el tratado, la enciclopedia y aún el manual, Calvino indica su voluntad de picotear en escritos claves de la historia de la literatura para estimular el placer de leer, de volver a hacerlo y de redescubrir en cada una de estas incursiones, nuevos sentidos, nuevas aventuras y aún nuevos personajes...
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  El Lector Afortunado  Con el correr de los días, no hemos dejado de leer, como lo hemos hecho siempre desde muy pequeños. Recuerdo una confusa biblioteca familiar que mi madre poseía en mi cuarto en mi casa natal. Allí se amontonaban desde Sinué el Egipcio de Mika Waltari hasta Cuentos Breves y Extraordinarios de Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges. Esa diversidad, apabullante, inconexa, pero decididamente provocativa ha conformado mi experiencia como lector. Quizas lo que se jugaba en ella era el placer de leer, no importa muy bien qué. Como ha dicho Jorge Luis Borges " Creo que la frase “lectura obligatoria” es un contrasentido; la lectura no debe ser obligatoria. ¿Debemos hablar de placer obligatorio? ¿Por qué? El placer no es obligatorio, el placer es algo buscado. ¡Felicidad obligatoria! La felicidad también la buscamos. Yo he sido profesor de literatura inglesa durante veinte años en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y siempre les ...